En estas doce fotografías, Egipto se revela lejos de los iconos que lo han convertido en destino universal. No hay pirámides, no hay templos, no hay museos. Lo que aparece es la trama silenciosa que sostiene el país, el agua como vía de trabajo, los barrios que crecen sin permiso, las fachadas que mezclan épocas, los cuerpos que reman, esperan y observan.
La serie recorre orillas, calles, laderas y embarcaderos donde lo cotidiano desplaza a lo monumental. La cámara se sitúa a ras de suelo, o de agua, para mostrar la infraestructura humana que permite que todo siga funcionando. La serie propone una lectura del país desde sus márgenes, desde aquello que no suele fotografiarse pero que define, con más precisión que cualquier postal, la realidad contemporánea de Egipto.












