Está obra se inicia hace 25 durante las movilizaciones de las trabajadoras y trabajadores de la fábrica de Loza de San Claudio para evitar el cierre de la fábrica y el fin de la actividad industrial en San Claudio y se cierra en 2024 con el fugaz resurgimiento de la I Bienal de San Claudio.
El registro gráfico de la lucha y las movilizaciones quedó en el archivo tras el fracaso de las negociaciones y el cierre definitivo de la fábrica. Durante años ese material pareció destinado a olvidarse y la fábrica comenzó ese deterioro inexorable que suele terminar en la desaparición.
Durante esos años muchos artistas visitaron las ruinas de la fábrica como quien visita las ruinas de las culturas clásicas, y encontraron allí una estética lúgubre y triste, casi romántica. Poco a poco esas visitas a la fábrica fueron visibilizando el estado de deterioro de las instalaciones y hubo un pequeño resurgir del interés por esas instalaciones, que culminó con la celebración de la I Bienal de San Claudio.
Esas fases de Prendimiento, Muerte y Resurrección me llevaron a la idea de esta obra, compuesta de 36 fotografías, 3 carretes de 12. Uno dedicado a la lucha, otro dedicado al abandono y un tercero que muestra esa rayadina de sol que supuso esa clandestina I Bienal de San Claudio.
El uso del color en las fases de lucha y resurrección se enfrenta al blanco y negro de la época de abandono, aunque no pude evitar que la última fotografía del último carrete vuelva al blanco y negro, quizás de manera definitiva.






































