Fotografía y memoria en doce fragmentos
La serie que aquí se presenta es una lectura visual de Los Santos Inocentes, la novela de Miguel Delibes que retrata con crudeza y ternura la vida rural marcada por la desigualdad, la obediencia impuesta y la dignidad silenciada. A través de doce fotografías, el espectador es invitado a recorrer un paisaje emocional donde cada imagen funciona como símbolo, herida o eco de los personajes que habitan la obra.
No se trata de ilustrar la novela, sino de invocarla. Las piernas que caminan sobre tierra seca, el insecto inmóvil, la cruz del cementerio cubierta por útiles de limpieza, la jaula vacía, el pájaro muerto en las vías del tren… son fragmentos de un mundo que resiste en silencio. Un mundo donde la inocencia no es virtud, sino condena.
La secuencia fotográfica construye un relato que va del cuerpo al encierro, de la muerte banalizada a la espera eterna, y culmina en la pérdida irreparable. La jaula vacía y el pájaro muerto se convierten en eje simbólico: anuncian y confirman la tragedia. Azarías y su milana bonita sobreviven en la memoria, pero ya no cantan.
Cada imagen está cargada de texturas, sombras y ausencias. El blanco y negro o el color no es solo una elección estética. Como Delibes, el fotógrafo nos obliga a mirar sin filtros, a reconocer en lo cotidiano las estructuras que perpetúan la injusticia.












