Esta serie fotográfica recorre los vestigios de espacios destinados a la higiene, el desecho y la intimidad, ahora convertidos en escenarios de abandono, extrañeza y contemplación.
Los objetos —bañeras, inodoros, urinarios, lavabos— aparecen desplazados, descontextualizados o deteriorados, como si el tiempo y el descuido hubieran desnudado su función para convertirlos en símbolos. La presencia de un maniquí dentro de una bañera sugiere una escena de introspección o desamparo, mientras que los restos de instalaciones públicas nos hablan de lo común, lo compartido y lo olvidado.
“Agua que no has de usar” propone una mirada crítica y poética sobre los espacios de aseo como territorios de memoria, vulnerabilidad y transformación. En ellos se cruzan lo humano y lo inerte, lo privado y lo colectivo, lo limpio y lo roto. Esta exposición invita a detenerse en lo que normalmente se evita mirar, para descubrir allí una narrativa de cuerpos ausentes, estructuras que resisten y silencios que gotean.








